Las tecnologías de la Industria 4.0 todavía no han penetrado con profundidad en las PYMES españolas dedicadas al Facility Management según un informe de IMANcorp FOUNDATION y la Universidad Autónoma de Barcelona

La digitalización en el sector del Facility Management español es todavía muy baja, según se desprende de un informe de IMANcorp FOUNDATION y la Universidad Autónoma de Barcelona elaborado en el marco del Observatorio de Competencias Digitales y Empleo que impulsan ambas entidades y para el que se ha realizado un sondeo y se ha consultado a expertos del sector con el fin de ilustrar las tendencias del sector.

De acuerdo con este informe, apenas un 20% de las pymes del sector cuenta, por ejemplo, con almacenamiento en la nube. Es casi el mismo porcentaje que emplea en la actualidad IoT, y apenas un 15% lleva a cabo análisis de big data o cuenta con algún tipo de robótica.

Esto significa, según el mismo informe, que la industria 4.0 está todavía muy lejos de estar bien implantada en el sector.

Sobre cuál de estas herramientas creen que se consolidará en su sector a futuro, según datos recogidos en el estudio más del 40% de las PYMES señaló al IoT como la herramienta principal, mientras que 30% señaló al GMAO −Gestión de Mantenimiento Asistida por Ordenador− como aquella con más posibilidades de consolidarse.

El análisis del Facility Management (FM), tiene una complejidad particular porque como sector es de creación reciente y abarca muchos subsectores y muchas actividades empresariales, señalan los responsables del estudio. Y aunque el origen y el centro del sector sea el mantenimiento de edificios, se han ido incorporando actividades paralelas, como seguridad, jardinería, limpieza o gestión de residuos, y actividades más complejas como gestión de activos.

En términos de digitalización, el ámbito más desarrollado en los últimos años es la sensórica, lo que permite mejorar la eficiencia y contribuir a la sostenibilidad, y a su vez genera un volumen muy importante de datos que hay que manejar e interpretar. La sensórica también se aplica a usos del espacio, en la nueva tendencia del “hot desk” y “open space”. La herramienta de gestión más utilizada es el BMS (Building Management System). Un reto del sector es que el FM empiece en el diseño de los edificios y la integración en el BIM.

COMPETENCIAS DIGITALES Y EMPLEO EN EL SECTOR

Las ocupaciones analizadas en este sector y tomadas del Observatorio de las Ocupaciones del SEPE son: analistas de gestión y organización, vigilantes de seguridad, supervisores de mantenimiento y limpieza en oficinas, hoteles y otros establecimientos, conserjes de edificios, mantenedores de edificios, recepcionistas (excepto de hoteles) y gestores de compras.

Según el informe, la experiencia requerida en este tipo de ocupaciones varía en función de la cualificación del puesto de trabajo. En los puestos de baja cualificación no se exige casi experiencia, mientras que en los puestos de más responsabilidad la horquilla va desde los 6 meses como mínimo a los dos años.

Muchos de los puestos analizados presentan una gran movilidad entre sectores ya que por el tipo de empleo pueden ocuparse en empresas muy distintas.

Respecto a las cualificaciones, se hace mucho énfasis en las capacidades o habilidades del “manager” como gestor fundamental del FM. Hay muy poca formación específica en el ámbito universitario, algunos másteres y formación especializada, y se le da mucha importancia a las “soft skills”, precisamente por la necesidad de gestionar equipos multidisciplinares y atender las demandas de los clientes.

En el ámbito del mantenimiento de edificios de perfiles medios, según el estudio, no hay una formación específica, y es un gran reto que en la formación para la construcción de edificios se incorpore la perspectiva del futuro mantenimiento.

En los perfiles de menor cualificación, los retos son similares a otros sectores, como una mejora del manejo de dispositivos digitales, aplicaciones y ofimática básica.

“Estos perfiles de menor cualificación, a diferencia de otros sectores, tienen un componente de servicio de bajo coste que hace menos probable la automatización (seguridad, recogida de residuos, limpieza). Las tareas menos cualificadas no tienen prestigio social, pero pueden ser un nicho para la incorporación laboral de personas en situación de vulnerabilidad, como la experiencia de un curso de formación en auxiliares de mantenimiento de una entidad social”, explica Alba Escolà, gerente de la Fundación IMANCorp, que añade: “la digitalización puede ser una herramienta de cualificación de estas ocupaciones, como el ejemplo de usar sensores para limpiar lavabos en función del uso y no de una programación prefijada. El uso básico de dispositivos conectados puede contribuir también a una cierta dignificación de estas ocupaciones”.

Las soft skills son básicas para el sector, debido a la constante interrelación y reotralimentación entre las personas y los procesos de innovación. De todas ellas se destacan 3: comunicación, gestión del cambio y capacidad de aprendizaje constante.

Con proyección a futuro, según el estudio será indispensable tener tanto un data scientist, que analice toda la información que se extrae, como un change manager para orientar todos los cambios.  Ambas ocupaciones altamente influenciadas por la digitalización.

“La sostenibilidad es un aspecto fundamental en el FM en todos sus procesos, incluso a nivel de auditoría. Además, es un elemento distintivo que produce valor añadido a la empresa”, resume Escolà.

“En el ámbito del mantenimiento de edificios de perfiles medios, no hay una formación específica, y es un gran reto que en la formación para la construcción de edificios se incorpore la perspectiva del futuro mantenimiento. Sí que hay formación en mantenimiento industrial, pero con poca implantación de tecnologías como Cloud Computing. Tampoco hay una formación específica para los perfiles de baja cualificación, ya que son perfiles muy dispersos, algunos con formación y regulación específica (seguridad), y otros con muy baja cualificación (limpieza)”, comenta por su parte el Dr. Merino, responsable académico del estudio.